Un día normal, como cualquier otro. Me levanto a las 5:30 o 6 de la mañana y me preparo para ir a trabajar. Un Día común, salgo de casa, camino hacia la estación de metro más cercana que tengo; en el camino me coloco los audífonos para escuchar música desde mi celular. Todo normal, rutinario como siempre. Al llegar a los torniquetes para ingresar al metro, saco mi cartera y de ahí obtengo la tarjeta magnética con la que ya abonas saldo; no necesitas comprar boletos. Bajo las escaleras hacia los andenes, veo a un vendedor de periódicos. “Gráfico tres pesos” repite a cada instante. Le pago la cantidad y a cambio me entrega un ejemplar. Directamente me voy hasta la última página, leo mi horóscopo de ese día (no por creer en él, simplemente porque me gusta leerlo), algunos chistes que se encuentran en esa misma página. Lo leo, reviso los anuncios de masajes y compañía a domicilio. Son muy graciosos e incoherentes, por ejemplo: “Tapatía delgada, bustonsisima, rico trasero. Gózame dos horas” jajaja, me divierten mucho esos anuncios, me sorprende que en muchos ponen 200 o 400 pesos no más cantidad, o si hay algunos reportajes interesantes los leo directamente y me salto los anuncios. “Sexo oral, orgasmo compartido”, leo la información, son datos interesantes; sin duda el sexo vende y es interesante saber sobre eso, digo por eso de querer ser un buen amante. Llego a la estación correspondiente, salgo del vagón y camino hasta mi trabajo. Al ser las siete me dispongo a hacer lo que debo hacer, me dan las ocho, las nueve y terminé parte de mis actividades de ese momento. Tomo el periódico de la mañana, para distraerme un rato y posteriormente continuar con más actividades laborales. Reviso las noticias, deportes no, me salto esa parte, espectáculos, sólo leo los encabezados. Política, me leo las opiniones de los “expertos” qué no saben otra cosa que sólo mencionar y en muy pocas ocasiones dar posibles soluciones al respecto. “Pendejos” –esa palabra está en mi mente al terminar de leer- Doy vuelta a la página, noticias de los Estados. Muertos, decapitados en Michoacán, mmm La Familia bla bla bla bla. “Por jetón se estampó” “Lo atropellaron por no usar puente”, “Era comandante” y esa clase de noticias que siempre han estado en éstos periódicos amarillistas y de nota roja. Sigo con los encabezados y de repente me encuentro uno interesante, “Decapitado por crímenes”. Continuo, es sobre un caso de Arabia Saudita, un integrante de una banda dedicada al atraco de joyerías. Atraparon a uno de ellos y los demás están prófugos. Al ser sentenciado este tipo, se le otorgó la pena de muerte; pero no sólo eso sino una muerte muy peculiar… “Ser decapitado y crucificado en un lugar público para que la gente lo vea”…
Si tomamos en cuenta las diferencias culturales de ese país con el nuestro nos parecerá un acto bárbaro, cruel y sanguinario. Y si ponemos de por medio las leyes, una sentencia ruda que sobre pasa, tal vez, el crimen. Pero una sociedad o más bien una humanidad, que a lo largo de la historia las atrocidades han sucedido cuales fueran las épocas; actualmente una sociedad sin ideologías bien marcadas y la necesidad de un bien monetario puede que muevan a realizar crímenes. No sólo el atraco, los secuestros, las violaciones, las muertes, los decapitados (actuales por la pinche pendejada de la lucha contra el narcotráfico, que a mi parecer es una lucha estúpida, una lucha de territorios y política sin duda). Esté problema de la delincuencia en nuestro país es una maraña de acontecimientos históricos impresionantes. No sólo pobreza, marginación y falta de oportunidad, también una enseñanza cultural y ausencia de valores por parte de los padres hacia los hijos. Una falta de superación y de lucha personal por trata de hacer las cosas correctas y digo correctas por referirme al esfuerzo y dedicación por tratar de alcanzar objetivos. No sólo quitar lo que le pertenece a otros.
Imaginen si un día a un delincuente, por más mínimo o grave que parezca el delito sea sentenciado a un castigo de tal magnitud; sería como poner que las cosas van en serio. No sólo unos meses en prisión y al salir seguir con la misma actitud. En verdad me gustaría una sentencia así y sobre todo a las personas que se lo merecen. Pero es una petición complicada yo lo sé y con eso de los derechos humanos; pero yo pongo al frente mi condición de ciudadano que intenta hacer las cosas bien y no me agrada lo que este país, lo que la gente está haciendo por él. Que yo salga a la calle con la incertidumbre que un hijo de puta se suba a mi transporte, o me tope en una calle solitaria y aparte de quitarme mis pertenencias, credenciales, dinero, todo lo material. Por el simple hecho de ser un hijo de puta perturbado, drogado o muy dañado de su mente, vaya a enterrarme un cuchillo, un disparo o algo así. Por culpa de un cabrón mi vida quede en ese instante. Y sobre todo lo que me da más coraje es que no tenga los medios para poder defenderme contra una situación así.
En mi opinión es que en ocasiones debes mostrar un poco de salvajismo para que la gente entienda que no se vale, y no pretenda hacer lo que se le plazca. Porque carajo, lamentablemente vivimos en una sociedad con leyes y reglas. Y si queremos quebrantarlas pues que no se metan con la gente que no quiere hacerlo. Y sobre todo si no quieren seguirlas que se vayan a vivir a una cueva. U otra cosa que usen el poder para ser escuchados para intentar hacer despertar la conciencia de muchísima gente que lo necesita…
En conclusión lectores, se debe mostrar un poco más de impacto para intentar detener la delincuencia que acongoja a todos los mexicanos. Esto que cada día se sale de control… se necesitan unos cuantos decapitados públicos, no sólo en el anonimato o tirados en las carreteras y parques de Michoacán. Se necesita mano dura… Una lección ruda pero justa para este tipo de personas. O ya de plano que se junten y roben, maten y aterroricen a los altos mandos y cabezas sagradas de éste país que tanta falta le hace, y no se extrañarán para nada. Que no quieran robar al pueblo, o lo que yo llamo el robo hormiga (Sí no sólo en el súper mercado se da) que sea un robo bien organizado y no de la gente… que coraje.
Y recuerden lo que dice la Ley de Ícaro: “La soledad es buena para el alma… aunque no se está solo para siempre”
Si tomamos en cuenta las diferencias culturales de ese país con el nuestro nos parecerá un acto bárbaro, cruel y sanguinario. Y si ponemos de por medio las leyes, una sentencia ruda que sobre pasa, tal vez, el crimen. Pero una sociedad o más bien una humanidad, que a lo largo de la historia las atrocidades han sucedido cuales fueran las épocas; actualmente una sociedad sin ideologías bien marcadas y la necesidad de un bien monetario puede que muevan a realizar crímenes. No sólo el atraco, los secuestros, las violaciones, las muertes, los decapitados (actuales por la pinche pendejada de la lucha contra el narcotráfico, que a mi parecer es una lucha estúpida, una lucha de territorios y política sin duda). Esté problema de la delincuencia en nuestro país es una maraña de acontecimientos históricos impresionantes. No sólo pobreza, marginación y falta de oportunidad, también una enseñanza cultural y ausencia de valores por parte de los padres hacia los hijos. Una falta de superación y de lucha personal por trata de hacer las cosas correctas y digo correctas por referirme al esfuerzo y dedicación por tratar de alcanzar objetivos. No sólo quitar lo que le pertenece a otros.
Imaginen si un día a un delincuente, por más mínimo o grave que parezca el delito sea sentenciado a un castigo de tal magnitud; sería como poner que las cosas van en serio. No sólo unos meses en prisión y al salir seguir con la misma actitud. En verdad me gustaría una sentencia así y sobre todo a las personas que se lo merecen. Pero es una petición complicada yo lo sé y con eso de los derechos humanos; pero yo pongo al frente mi condición de ciudadano que intenta hacer las cosas bien y no me agrada lo que este país, lo que la gente está haciendo por él. Que yo salga a la calle con la incertidumbre que un hijo de puta se suba a mi transporte, o me tope en una calle solitaria y aparte de quitarme mis pertenencias, credenciales, dinero, todo lo material. Por el simple hecho de ser un hijo de puta perturbado, drogado o muy dañado de su mente, vaya a enterrarme un cuchillo, un disparo o algo así. Por culpa de un cabrón mi vida quede en ese instante. Y sobre todo lo que me da más coraje es que no tenga los medios para poder defenderme contra una situación así.
En mi opinión es que en ocasiones debes mostrar un poco de salvajismo para que la gente entienda que no se vale, y no pretenda hacer lo que se le plazca. Porque carajo, lamentablemente vivimos en una sociedad con leyes y reglas. Y si queremos quebrantarlas pues que no se metan con la gente que no quiere hacerlo. Y sobre todo si no quieren seguirlas que se vayan a vivir a una cueva. U otra cosa que usen el poder para ser escuchados para intentar hacer despertar la conciencia de muchísima gente que lo necesita…
En conclusión lectores, se debe mostrar un poco más de impacto para intentar detener la delincuencia que acongoja a todos los mexicanos. Esto que cada día se sale de control… se necesitan unos cuantos decapitados públicos, no sólo en el anonimato o tirados en las carreteras y parques de Michoacán. Se necesita mano dura… Una lección ruda pero justa para este tipo de personas. O ya de plano que se junten y roben, maten y aterroricen a los altos mandos y cabezas sagradas de éste país que tanta falta le hace, y no se extrañarán para nada. Que no quieran robar al pueblo, o lo que yo llamo el robo hormiga (Sí no sólo en el súper mercado se da) que sea un robo bien organizado y no de la gente… que coraje.
Y recuerden lo que dice la Ley de Ícaro: “La soledad es buena para el alma… aunque no se está solo para siempre”
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